El Feng-Shui se rige por ciclos. Un ciclo empieza y acaba. Así en determinados momentos es conveniente dar un “repaso” a nuestra vivienda, despacho o negocio, para empezar de forma adecuada el nuevo ciclo. Ahora que se va acercando el solsticio de invierno es un momento excelente para ir pensando en una puesta a punto de nuestro espacio.

Una actuación importante es eliminar energías “remanentes”, que se han ido acumulando día a día. Da igual que sean nuestras: preocupaciones, penas, discusiones que hayamos podido vivir allí, o que hayan venido “acompañadas” por alguna visita, o circunstancia.

Esa energía hay que eliminarla porque “atrae” energías similares por sincronicidad, es decir más preocupaciones, discusiones, etc., sin nosotros ser conscientes nos vemos arrastrados a determinadas tendencias que no nos favorecen.

Una forma sencilla de limpiarlas es:

  • Ventilar bien la zona.
  • Ponemos en el agua de fregar un puñado de sal gorda e ir fregar hacia fuera, hacia la puerta.
  • Seguidamente encendemos una barrita de incienso de artemisa o mirra y vamos pasándola por toda la casa trazando círculos con la barrita;
    ponemos música, mejor de armónicos o mantras.
  • También una forma muy efectiva es mover el “chi” dando palmas por toda la casa, sobre todo en los rincones (donde más se acumula el “Sha”, energía de no-vida).

Todo estos pasos con la “intención” puesta en que estamos eliminado cualquier energía remanente de baja vibración de nuestro espacio. Con conciencia de qué estamos haciendo.

Eso sí, si últimamente, o de repente notáis energías como de presencias, os encontráis incómodos en vuestra propia casa o lugar de trabajo, o cualquier fenómeno “extraño” (ruidos, objetos que se caen, luces que se encienden, etc.), lo mejor es que llaméis a un experto en limpiezas energéticas que averigüe qué está pasando y lo elimine definitivamente.
Después de una limpieza el espacio parece como más grande, se respira mejor, hay sensación de paz y apertura. Se está muy a gusto en ese lugar.