Todas las culturas tienen sus fiestas, tradiciones y rituales en los que se se conmemoran ciertos actos históricos, se rememoran acontecimientos influyentes en la comunidad o zona, se celebra los cambios estacionales, etc.

En el fondo, todas las fiestas son una forma de expresión cultural, de sentirse parte de una comunidad, de un grupo, de un todo. Reflejan parte importante de nuestras sociedad y nos re-conectan con nuestras raíces, familiares, sociales y religiosas.

Somos seres sociales y por eso necesitamos interactuar con los demás y con nuestro entorno, sentirnos aceptados y parte de un grupo nos hace más seguros y fuertes. Unas personas viven esto con mucha contundencia, otras se limitan a las celebraciones familiares más significativas y otras prefieren abstenerse de participar. Todas las opciones son válidas si es lo que uno necesita y quiere.

Y aunque no congeniemos ni vibremos con todas y cada una de las celebraciones sí que es importante saber entender que son importantes para la comunidad, de una forma u otra. De hecho en momentos personales o históricos muy duros estas actividades nos pueden “sacar” de nuestro dolor y sufrimiento y darnos nuevo impulso y fuerza para seguir con la lucha del día a día; eso sí, no han de convertirse en una huida de nuestra situación, solo en un descanso de la misma.

Para el Feng-Shui Clásico todo ello tiene mucho que ver con la Casa 3 (El Trueno) del Pakua, la Casa que representa nuestra familia, nuestros antepasados y los maestros que nos han enseñado algo en esta vida. Un rechazo pleno sin aceptación ni respeto puede mostrar algún desequilibrio en esta área de nuestra vida. Porque puedo no participar si no vibro con ello, pero si entro en franco enfrentamiento o rechazo (a excepción si se trata de alguna práctica cruel y obsoleta como maltrato a los animales o humillaciones, etc. que a estas alturas ya no tienen sentido), entonces tengo que centrar mi atención en esa área y determinar como puedo mejorarla.

Este año la Casa del Trueno se ve ocupada por el Fuego, con lo que tenemos una buena oportunidad para aclarar ciertas situaciones para poder cambiarlas y mejorarlas. Al mismo tiempo el Trueno está ocupando la Casa del Cielo, eso nos indica que vamos a recibir ayuda para realizar esos cambios, solo tenemos que decir y pedir y no imponer, buscar el consenso para el bien de todos.

Tanto si nuestros conflictos provienen del ámbito familiar, o del social, este año podemos exponer nuestras necesidades, de forma clara y serena y empezar a funcionar de formas diferentes, más provechosas para nosotros y más llevaderas. Por ejemplo si no queremos comida familiar cada domingo podemos exponer que vais a venir cada 15 días y poco a poco ir alargándolo algo más hasta llegar a 1 comida familiar al mes que es, si es el caso, vuestra necesidad. Intentando explicar que no es falta de cariño hacia ellos, sino que tenéis en estos momentos necesidades diferentes.

Lo mismo en las fiestas de la ciudad o el pueblo donde vivimos, si participar os está creando mucho estrés o malestar, simplemente manteneros al margen sin sentimiento de culpa por ello.

Con ello vamos a reforzar también nuestra Casa 3 interna, dándonos fuerza en la acción, es decir, propiciando el poder actuar y tomar las decisiones oportunas en nuestra vida para mejorarla paso a paso y que, día a día, sea más nuestra propia vida y no la que quieren los demás.

Por otra parte, cuando participamos en una celebración, sea familiar o de la comunidad, tenemos que involucrarnos en estar lo más integrados posible, es decir, si vamos a celebrar un cumpleaños, boda, etc., lo haremos con la conciencia de donde estamos y lo que estamos haciendo, participando de la alegría (o la pena y dolor si es el caso de un entierro, por ejemplo), con respeto por los demás. Si es una actividad como participar en un acto social festivo, lo haremos con la consciencia de que formamos parte de esa celebración y queremos que sea para el mayor bienestar y alegría de todos y nos involucraremos en base a nuestras posibilidades.

Y repito que con esto no quiero decir que debamos participar y comulgar con todo lo que se nos presente, sino que debemos ser consciente de que somos parte de un grupo familiar, social, etc. y que reforzando, aceptando y respetando estos rituales/fiestas nos hacemos más fuertes como individuos porque reforzamos nuestras raíces, pero eso sí, adaptándolas, si lo vemos necesario a nuestra propia idiosincracia y a los tiempos actuales.

No es por casualidad que todas nuestras celebraciones, buenas y malas, sean alrededor de una mesa con buena comida y bebida, es la forma ancestral de compartir el sustento para sobrevivir. En nuestra sociedad de “bienestar” el sentido ha cambiado, pero sigue siendo el ofrecer a los demás lo mejor de nosotros.

Si deseamos que nuestros amigos y familiares vengan más a nuestra casa, podemos colocar un ramo de flores frescas encima de la mesa de comedor y las fotos de nuestros seres queridos, como “invitándoles a venir”, y preparar la comida o cena con todo el esmero, no solo en las alimentos que vayamos a cocinar (o encargar), sino arreglando la mesa, preparando un pequeño detalle o sorpresa, etc., es decir demostrarles que pensamos en ellos y que nos alegramos de tenerlos en casa.

Si por el contrario nuestro problema es que nuestra casa y cocina siempre está llena y no nos dejan espacio para nosotros mismos y nuestra tranquilidad, colocaremos encima de la mesa del comedor un objeto decorativo muy bonito, de metal plateado (cajita, bombonera, centro de mesa, etc.) y eliminaremos todas las fotos de encima de la mesa y de la cocina. Y propondremos quedar en otro sitio, turnarnos para celebrar las comidas o simplemente quedar en un restaurante y así no nos quedamos con todo el trabajo y la carga que ello supone.

 ¡Felices y agradables fiestas a todos/as!