El Feng-Shui se rige por los cinco Elementos:

  • Fuego.
  • Tierra.
  • Metal.
  • Agua.
  • Madera.

Estos Elementos no solo representan el elemento natural que los denomina, sino que representan un patrón energético muy determinado, y en el que el Elemento natural representa sus cualidades más evidentes.

Pero el Elemento en sí es mucho más amplio en su vibración y, a través de ellos se clasifica todo el Universo en uno de esos cinco Elemento. De esa manera, teniendo todo perfectamente clasificado, podemos conocer qué tipo de vibración prevalece y/o cuál está en carencia.

Así es como podemos actuar para armonizar y equilibrar los espacios para que las personas que lo ocupan se vean potenciadas en todos los aspectos de su vida: salud, prosperidad, relaciones, etc.

Una de las formas de actuar sobre un espacio es a través de los colores, que en este caso no tiene nada que ver con la cromoterapia que aplica otros principios totalmente diferentes.
El color es una forma de vibración que emite una determinada frecuencia al espacio y en el Feng-Shui cada color pertenece a un Elemento determinado, por eso en el Feng-Shui no hay color “neutro”, ni siquiera el blanco (mucha gente me dice: voy a pintar de blanco, para darle un tono neutro), no el blanco no es neutro, pertenece al Elemento Metal y, cuando pintamos de blanco una habitación o sala le estamos poniendo mucho Metal, porque las paredes es algo muy contundente, es lo que más va a resaltar. Y tanto Metal puede favorecer o no a la persona y al espacio.

Vamos a exponer los diferentes colores según cada Elemento:

  • Fuego: todos los rojos, burdeos, granates, rosas, salmón (tirando a rosa), y todos los tonos que sean rojizos, desde el más oscuro al más claro.
  • Tierra: amarillos, naranjas (con más amarillo que rojo), ocres, tostados, beis, y marrones en todos sus tonos.
  • Metal: blancos (puros y rotos), grises en todas sus tonalidades, y metalizados: plateados y dorados,
  • Agua: negro y azules, sobre todo los azules oscuros y azules muy definidos (no el azul grisáceo gris/cielo que pertenece al Metal también).
  • Madera: le pertenecen todos los tonos de los verdes.

Así es que, cuando ponemos un color en nuestra casa, despacho o negocio no ponemos un “toque de color”, estamos poniendo la vibración de un Elemento con todo lo que eso comporta, y unos nos van a favorecer y otros no tanto.

Como ya sabemos lo mejor es mantener un equilibrio eso no quiere decir que tengo que poner un poco de cada Elemento, primero hay que ve qué Elemento prevalece en ese espacio y si favorece o no y, a partir de ahí pondremos los oros colores. La forma más eficaz de hacerlo es a través de un estudio de Feng-Shui Clásico en el que, el experto va a determinar qué vibración es la más adecuada para equilibra y armonizar así el espacio.

En el Feng-Shui Clásico los colores se utilizan de diferentes maneras según si actuamos solo a nivel de la Escuela de la Forma o si lo hacemos al máximo nivel: la Escuela de la estrella Voladora. Aunque los colores siguen siendo los mismos, se utilizan de diferentes formas para conseguir optimizar el espacio de forma contundente.

En la Escuela de la Forma cada “Casa” del Pakua corresponde a un Elemento y, por lo tanto tiene asociado sus colores. Y eso es así. Pero desde la Escuela de la Estrella Voladora desde la que se realiza un “mapa natal” del espacio, determinamos el tipo de energía que crea tendencia en ese espacio y, a través de los colores podemos favorecer esa tendencia si es buena para las personas y la actividad que ahí se realiza o bien podemos minimizar y/o anular esa tendencia si crea conflictos, obstáculos y enfermedad.