En este segundo artículo os quiero transmitir lo importante que es “sentir/percibir” todo nuestro entorno.

Como hemos dicho anteriormente, muchas veces ya, somos antenas muy sensibles que estamos en conexión con todo lo que nos rodea. Esta conexión nos afecta de una forma u otra, seamos conscientes o no de ello.

Todos tenemos preferencias por determinados lugares, por determinadas personas, eso es que su vibración se acopla bien con la nuestra, la “reconocemos” como amigable, nuestro sistema la detecta como favorable para nosotros, por diferentes razones que, muchas veces, ni siquiera sabemos.

Por el contrario hay determinados lugares o personas que nos ponen “malos” literalmente: no podemos estar allí o con ellos, nuestro cuerpo empieza a enviar señales de “avisos” como dolor, malestar o incomodidad, para que tengamos la necesidad de salir de ahí, de alejarnos. Aquí estamos recibiendo la señal de que esta vibración no nos favorece: nos agrede, nos enferma, nos bloquea o nos anula y, aunque no sepamos el porqué, sí sabemos que no es bueno para nosotros.

Actualmente, en nuestra sociedad hay muchísimos estímulos, por una parte los externos ruidos del tráfico de los coches en la calle, de las propias personas, de motores de aires acondicionados, imágenes y luces publicitarias, escaparates, comercios, televisión, música, internet y publicidad.

Continuamente estamos expuestos a muchísima información que nos llega a través de diferentes vías y, de los cuales, solo somos conscientes una pequeña parte. Porque para poder funcionar adecuadamente nuestro cerebro discrimina y desconecta de lo repetitivo.

Y, por otra parte, todos estos estímulos externos producen estímulos internos: pensamientos, nuestras emociones y, por lo tanto, nuestro estado de felicidad o infelicidad. Esto nos induce a actuar de una forma terminada que no siempre es la que deseamos o la que necesitamos y que, sin embargo, nos vemos atrapados una y otra vez en las mismas ruedas de desencantos y desilusiones que nos desconectar aún más de nosotros para no tener que sentir, reconocer que no estamos bien y así poder seguir funcionando. Y siempre posponiendo nuestra necesidad real: mañana será mejor, mañana tomaré la decisión, mañana cogeré las riendas (eso cuando nos damos cuenta de que no estamos bien, cosa que muchas veces ni siquiera pasa).

Ante tanta sobrecarga, sin saberlo, vamos en piloto automático sin ser conscientes de que, la mayoría de las veces, en pro de lo práctico y la funcionalidad hemos apartado de nuestra atención lo más importante que es: ¿cómo me influye a mí el entorno donde me encuentro? ¿Qué me hace sentir bien y qué no? ¿Qué me potencia y motiva y qué me enferma y bloquea?

En este viaje a Navarra vamos a volver “escuchar”, vamos a tumbarnos en la hierba y vamos a sentir el “latido” de la Tierra para fundirnos y sincronizarnos con nuestro planeta.

También vamos a conectar con la Esencia de cada lugar, de cada bosque y reconocer cómo nos influye a nuestro sistema, qué nos aporta, como reacciona nuestro cuerpo y qué nos aporta o a qué nos induce esa vibración. Vamos a poder “escuchar” el susurro de los árboles, el canto del agua y la cháchara de los pájaros.

Porque sólo escuchando y sintiendo lo exterior podemos escuchar y sentir lo interior y, con ello, puedo “acoplar” mi frecuencia a la del lugar y sentir su fuerza, recargarme y conectar con la vibración de sanación y dejar sentir a todo mi Ser para integrarme, fundirme, ser Uno con el Todo y volver a mi Esencia.

Así aprendo también a sentir mi sistema esté donde esté y puedo, por fin, discriminar qué me hace bien y potenciarlo; y qué no me favorece y protegerme o minimizarlo de alguna forma.

Así aprendo a cuidar de mí y a mantener mi sistema en una vibración cada vez más alta, estando, por lo tanto, menos expuesto a manipulaciones del tipo que sean.

Siendo así de consciente, puedo día a día, minuto a minuto acercarme más a mi Esencia y seguir en mi Camino sin que sea tan fácil desviarme (o, al menos, ser consciente del desvío, para volver en cuanto pueda al Camino de nuevo).

¡Porque solo Sintiendo Soy y solo Siendo puedo Evolucionar!